"Cambié de trabajo, me cogí el pelo, me puse una gorra bien presentada, me compré una moto y repartí productos en las tiendas de los barrios. Me apasioné por el baile y ese amor se me volvió tan grande como el que tenía por mi novia. Dejé de fumar en el parque y, cuando no estaba trabajando, inventaba pasos difíciles. Bailaba solo. Si no estaba bailando no vivía. El baile se volvió todo para mí". el espectador
academias de musica
cursos de guitarra
No hay comentarios:
Publicar un comentario